Monóvar suma una nueva fecha a su calendario cultural con la primera edición de Arrels Sonores, un festival que nace con vocación de quedarse. La cita se celebrará el 4 de septiembre en el recinto fester Tarín Marín y llega con una idea clara: reunir a algunas de las bandas más reconocibles del pop y el rock alternativo nacional en una misma noche, con un cierre a cargo de DJ Amable que apunta directamente al público que sigue la escena indie desde hace años.
Presentado por el Ayuntamiento de Monóvar, el proyecto quiere ir más allá de una programación puntual. La propuesta combina conciertos, zona gastronómica y convivencia en un mismo espacio, con la intención de convertir la música en el centro de una jornada pensada para el público local y para quienes se acerquen desde otros puntos de la provincia de Alicante. ¿Qué puede pedir un plan cultural de final de verano si no es un cartel sólido, un ambiente cuidado y una razón para volver el año siguiente?
Un nuevo nombre para el calendario cultural de Monóvar
Arrels Sonores no aparece como una cita aislada, sino como el primer paso de un festival que quiere crecer con el tiempo y hacerse sitio entre las propuestas musicales de la provincia. El propio nombre ya marca el tono del proyecto: remite a las raíces, a la identidad local y a la voluntad de proyectar esa idea a través de la música. Monóvar no presenta solo un concierto múltiple, sino una declaración de intenciones con la que busca consolidar una marca cultural reconocible.
Detrás de la presentación hay una lectura que va más allá del cartel. El Ayuntamiento plantea el festival como una herramienta para reforzar la imagen del municipio, atraer visitantes y generar movimiento en el comercio local, la restauración y la hostelería. Esa combinación de cultura y actividad económica explica por qué el estreno de Arrels Sonores se entiende como una apuesta de continuidad y no como una fecha suelta en la agenda de septiembre.
También hay un componente simbólico en la elección del nombre. Monóvar ya había dado un paso previo con la revista municipal Arrels, y ahora traslada esa misma idea al terreno musical. La conexión entre ambas iniciativas construye un relato propio: mirar al origen, reconocer lo que se es y usar esa base para abrir nuevas vías de expresión. En un momento en el que muchos festivales se parecen entre sí, esa identidad puede ser uno de sus mayores atractivos.
Dorian, Cycle y Diagnóstico Binario en una misma noche
El cartel de esta primera edición se apoya en tres nombres con recorrido y en una figura clave para cerrar la velada. Dorian, Cycle y Diagnóstico Binario serán los encargados de poner la música en directo antes de la sesión de DJ Amable, que completará la noche con una de las referencias más reconocibles de la escena indie. La selección no busca abarcarlo todo, sino dibujar una línea clara entre el pop alternativo, el rock y la cultura de club que ha acompañado a varias generaciones de oyentes.
Dorian llega como uno de los grupos más consolidados del panorama alternativo nacional, con una trayectoria que les ha permitido moverse con naturalidad entre el pop electrónico, la melancolía lírica y los estribillos que se quedan dando vueltas mucho después del concierto. Su presencia en Monóvar da al festival un peso específico desde el primer año, porque sitúa la cita en una liga en la que no basta con juntar nombres: hace falta sumar personalidad y repertorio.
Cycle aporta otra textura al conjunto. Su música ha estado siempre asociada a una energía directa, a la tensión entre guitarras y electrónica y a una forma de entender el directo que conecta bien con públicos que buscan intensidad sin perder melodía. En un festival de estas características, su papel resulta especialmente interesante porque ayuda a que la noche no avance en una sola dirección, sino que respire con cambios de ritmo y de atmósfera.